lunes, 15 de febrero de 2010

Poemas y Cantares del Dos de mayo


Autor: Juan Bautista Arriaza (ExOficial de Artillería en 1.810)


«Día terrible, lleno de gloria,
Lleno de sangre, lleno de horror,
¡Nunca te ocultes a la memoria
De aquel que tenga patria y honor!»
Este es el día en que con voz tirana
«¡Ya sois esclavos!» la ambición gritó;
Y el noble pueblo, que le oyó indignado,
«¡Muertos, sí», dijo, «pero esclavos, no!»
«El hueco bronce, asolador del mundo,
Al vil decreto se escuchó tronar;
Mas el puñal, que a los tiranos turba,
¡Aún más tremendo comenzó a brillar!»

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«Esos que veis que maniatados llevan
Al bello Prado, que el placer formó,
Son los primeros corazones grandes
En que su fuego libertad prendió.
«Vedlos cuán firmes a la muerte marchan,
Y el noble ejemplo de morir nos dan;
¡Sus cuerpos yacen en sangrienta pira!
¡Sus almas libres al Empíreo van!
«Por mil heridas sus abiertos pechos
Oíd cuál gritan con horrenda voz:
«¡Venganza, hermanos, y la madre España
«Nunca sea presa de invasor feroz!»
«Entre las sombras de tan triste noche
Este gemido se escuchó vagar:
«Gozad en paz, ¡oh, del suplicio gloria!
«¡Aun brazos quedan que os sabrán vengar!»


Autor: Bernado Lopez, poeta de gran popularidad y conocido como el poeta del 2 de mayo, por su Oda al Dos de Mayo .
(Su obra se público en ECO en 1866)

«Oigo, patria, tu aflicción,
Y escucho el triste concierto
Que forman, tocando a muerto,
La campana y el cañón:
Sobre tu invicto pendón
Veo flotantes crespones,
Y oigo alzarse a otras regiones,
En estrofas funerarias,
De la Iglesia, las plegarias,
Y del arte, las canciones.»
Lloras porque te insultaron
Los que su amor te ofrecieron...
¡A ti, a quien siempre temieron,
Porque tu gloria admiraron;
A ti, por quien se inclinaron
Los mundos de zona a zona;
A ti, soberbia matrona,
Que, libre de extraño yugo,
No has tenido más verdugo
Que el peso de tu corona!»
Do quiera la mente mia
Sus alas rápidas lleva,
Allí un sepulcro se eleva
Contando tu valentía;
Desde la cumbre bravía
Que el sol indio tornasola,
Hasta el África, que inmola
Sus hijos en torpe guerra,
¡No hay un puñado de tierra
Sin una tumba española!»

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carreralas
garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloriano
cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria,
a coro,oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.
Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

«¡Guerra! Clamó en el altar
El sacerdote, con ira;
¡Guerra! Repitió la lira
Con indómito cantar;
¡Guerra! Gritó, al despertar,
El pueblo que al mundo aterra;
Y cuando en hispana tierra
Pasos extraños se oyeron,
Hasta las tumbas se abrieron
Gritando: «¡Venganza y guerra!»
»La Virgen, con patrio ardor,
Ansiosa salta del lecho;
El niño bebe en el pecho
Odio eterno al invasor;
La madre mata su amor,
Y cuando salmada está,
Grita al hijo que se va:
»¡Pues que la patria lo quiere,
»Lánzate al combate, y muere...»
Tu madre te vengará!»
Y suenan patrias canciones
Cantando santos deberes;
Y van roncas las mujeres
Empujando los cañones;
Al pié de libres pendones
El grito de patria zumba,
Y el rudo cañón retumba,
Y el vil invasor se aterra;
¡Y al suelo le falta tierra
Para cubrir tanta tumba!»

¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altaneroque,
hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero!